Celebración de la I Jornada Iberoamericana de Juego Responsable
La primera mesa reunió a representantes regulatorios de Brasil, Castilla-La Mancha y la DGOJ. Se defendió la necesidad de coordinación entre agentes y se señaló un reto recurrente para la supervisión: cuando no hay suficiente transparencia o acceso a datos, parte del funcionamiento del mercado queda “en caja negra”, lo que limita la capacidad del regulador para ajustar medidas a la realidad. La conversación puso énfasis en la protección de menores y adolescentes y en un giro hacia políticas más proactivas: además de la búsqueda voluntaria de ayuda, el regulador impulsa herramientas preventivas y de protección. Se destacó que el juego online, al ser menos anónimo, facilita conocer patrones de conducta y aplicar estrategias diferenciadas según intensidades de juego. Junto a ello, se valoró el cambio hacia un marco publicitario más regulado y se insistió en que las medidas deben ser efectivas sin deteriorar innecesariamente la experiencia del usuario. El balance final fue de avances significativos, pero con margen claro de mejora para consolidar un mercado plenamente seguro.
La segunda mesa (COLJUEGOS de Colombia, CIRSA y DGOJ) abordó cómo alinear políticas entre jurisdicciones. Colombia compartió su interés por una regulación más sostenible y efectiva, con pruebas de test de autodiagnóstico y mecanismos de autoexclusión, y señaló la escala del fenómeno (cerca de 10 millones de personas inscritas en plataformas de juego), además de su voluntad de aprender de la experiencia española y europea. Un eje central fue el equilibrio: proteger al jugador sin empujarlo fuera del mercado regulado. Se advirtió que regulaciones excesivamente duras pueden favorecer el desplazamiento a ofertas ilegales con menor control.
La tercera mesa reunió a la SCJ de Chile, Grupo Codere y ANESAR. En términos generales, el panel permitió confrontar la mirada fiscalizadora con la visión operativa y asociativa del sector, subrayando la importancia de estándares de cumplimiento y de una cooperación estable para materializar la “responsabilidad compartida”. Codere mencionó la conveniencia de evitar discursos mediáticos alarmistas y el uso de analítica avanzada (incluida inteligencia artificial) para identificar patrones de comportamiento y orientar intervenciones preventivas proporcionadas.
La mesa final (FEJAR, Portugal, Puerto Rico y ONCE) se centró en avanzar hacia una red iberoamericana de atención. Oscar Castro de ONCE señaló que los sistemas públicos están más preparados para adicciones con sustancia que para adicciones comportamentales, por lo que las entidades especializadas suelen cubrir vacíos asistenciales. Por su parte FEJAR destacó la importancia del seguimiento a largo plazo en rehabilitación y puso el foco en retos como la oferta offshore y la relación entre vulnerabilidad financiera y microcréditos.
